La economía dice que tú y yo somos entes racionales, que tomamos las mejores decisiones, eligiendo siempre aquello que maximiza nuestra utilidad o en castellano lo que más nos conviene. Claro que esto no cuadra cuando te acuerdas de los 5 mil pesos que gastaste por ese vestido para los quinceaños de tu prima, que solo usaste una vez. También dice que somos egoístas y que analizaremos toda la información que tengamos a la mano. Seamos sinceros, a lo más que llegamos es a analizar el plan de celular para ver si nos alcanza un equipo mejorcito en la próxima renovación.

En esta parte es donde la psicología metió su cuchara, llegó diciendo que ni racionales, ni analíticos, ni egoístas. La psicología estudió la conducta de las personas ante la toma de sus decisiones diaria y se dio cuenta que solemos utilizar pequeños atajos (heurísticos y sesgos) para ayudarnos, que también, nuestras emociones juegan un papel muy importante y que por ser seres sociales frecuentemente tomamos en cuenta el bienestar y la opinión de los demás para la toma de nuestras decisiones. Y ya por último el auto control o fuerza de voluntad no es algo que tengamos en demasía. A este estudio de la conducta humana ante las decisiones, tomando en cuenta factores, psicológicos, sociales y cognitivos es que se le llamó economía del comportamiento.
Daniel Khaneman y Amos Tversky identificaron, además de los atajos, dos sistemas de pensamiento; el sistema 1 que es el intuitivo y automático, es el que solemos utilizar casi sin pensar, el que nos hizo sacar el celular de la bolsa para ver la hora y no verla, acelerar ante la luz amarilla del semáforo o pedir otra cerveza cuando el chisme se pone bueno. Este sistema no requiere ningún esfuerzo, es rápido, asociativo, inconsciente y experto. Por otro lado, tenemos el sistema 2 que es el reflexivo; este es el que utilizamos cuando necesitamos tomar una decisión importante como por ejemplo elegir al próximo presidente, congresistas, etc. (o al menos ese deberíamos usar) o hacer un cálculo mental.
Pero que pasa? Por que siempre andamos con el
sistema 1 activado?
Las condiciones de vida actuales exigen una rápida respuesta de nuestra parte, muchas veces no nos podemos dar el lujo de pensarnos algo dos veces, y aun cuando podemos darnos ese lujo, nuestro cerebro (el órgano que consume 20% de nuestro oxígeno y 50% de nuestra glucosa) buscará la forma de ahorrar energía y generar el minino esfuerzo. Las áreas del cerebro involucradas en responder con el sistema 1 son de las más primitivas de nuestro cerebro tales como la amígdala; encargada de almacenar información relacionada a sucesos emocionales; ganglios basales responsables de la automatización de una conducta como andar en bici o conducir un auto; corteza prefrontal ventromedial, relacionada con
la percepción de riesgos, la impulsividad, entre otras; en resumen todas aquellas estructuras que le permitieron a nuestros antepasados actuar de forma rápida para no ser comidos por un tigre o morir quemados por el fuego son las mismas que nos siguen ayudando hoy en día.
Entonces, como le explicamos a nuestro cerebro que tiene que
utilizar el sistema 2 de vez en cuando?

La próxima vez que tengas que tomar una decisión significativa, trata de dejar de lado la euforia del momento, la felicidad que estas experimentando, el enojo, la ansiedad o la tristeza, es importante saber que las emociones, si bien pueden ayudar a guiarnos, muchas veces hacen que perdamos la objetividad del asunto. También pregúntate cuanto de lo que estas decidiendo ha nacido de ti y cuanto de la influencia del entorno, detenernos un minuto a diseccionar la elección podría sorprenderte. Y por último y no menos importante recuerda el autocontrol, tomar decisiones de forma impulsiva es propio de nuestra naturaleza humano pero pensárnosla dos veces es parte de nuestro ser evolucionado. Esto e identificar los heurísticos y sesgos, pero eso ya es tema de nuestro siguiente post.
No te lo pierdas.
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